Jaime Bassa y la Convención Constitucional: mitos, desafíos y amarres

Abogado Jaime Bassa

El Doctor en Derecho y académico constitucionalista de la Universidad de Valparaíso, Jaime Bassa, fue una de las voces que resonaron con mayor fuerza tras el Estallido Social del 18 de Octubre de 2019. Su claridad respecto a la Constitución lo llevó a denunciar, 
ante la Comisión de DDHH del Senado, que las actuaciones militares en el Estado de Emergencia no se sustentaban en ningún marco jurídico y que lo que el país estaba viviendo era violencia Estatal de facto. 

Desde entonces ha sido un referente para el análisis de la Nueva Constitución, y a un año del Estallido y a días del Plebiscito le pedimos conversar sobre los temores y desafíos pendientes que rodean este proceso clave para el país.

- En el curso de este año, pero en especial en el último tiempo, han surgido análisis suspicaces respecto a posibles amarres que tendría la Convención Constitucional, ¿ha estado al tanto de estos debates y cuál es su opinión?


Efectivamente. Lo primero que hay que consignar es que el contenido del Acuerdo del 15 de noviembre, así como la Ley 21.200, del mes de diciembre tienes ciertas limitaciones evidentemente. Y en su gran mayoría ellas se explican por la propia debilidades de la democracia representativa, porque fueron decisiones tomadas por diputados y senadores en ejercicio sin la participación adecuada o suficiente de aquellas organizaciones sociales, sin el movimiento social que estaba demandando los cambios del Estallido Social que surgió el 18 de octubre. En ese sentido hay efectivamente una debilidad, una crítica a la legitimidad democrática de ese Acuerdo pero creo que se ha sobrerreaccionado con algunos de los elementos que contiene el famoso Acuerdo y especialmente a la Ley 21.200.

¿Cuál sería esa sobrerreacción?

- El artículo 135 de la Constitución, qué es donde están redactados los límites que más polémica han levantado, señala en primer lugar que el país seguirá siendo una República Democrática. Esa no es una limitación propiamente tal, porque no hay ninguna posibilidad de pensar en una alternativa. No hay ningún sector del país que no esté pensando en una Democracia o en una República, por lo tanto la presencia de esa norma no genera ningún efecto político, porque todas las posibilidades están dentro de ese eventual al límite.


- Lo mismo ocurre a mi entender con la limitación que ese artículo significa respecto de la revisión de leyes sentencias o tratados por qué ese artículo esa limitación tiene por finalidad determinar el contenido del mandato que tiene la Convención Constitucional y esto es importante porque la Convención sigue siendo un órgano de representación popular, en el entendido de qué la soberanía recae en el pueblo. Y como la soberanía recae en el pueblo la Convención tiene límites, dentro de los cuales debe desarrollar el mandato que recibe del pueblo. Esos límites son precisamente que debe redactar una Nueva Constitución. No redactar leyes, sentencias, ni revisar tratados, porque esas son atribuciones que corresponden a otros órganos.


- Uno de los argumentos que se ha esgrimido es que al prohibirse a los constituyentes tocar los tratados internacionales, quedan intocables algunos aspectos centrales de las demandas sociales, por ejemplo las AFP, que en su mayoría pertenecen a compañías de seguros internacionales

- Bueno, hay muchos tipos de tratados internacionales distintos. Hay tratados de Libre Comercio, de Límites, de Derechos Humanos... Y todos esos tratados tienen jerarquías y normativas distintas. Los únicos tratados que tienen rango constitucional, es decir que tienen el mismo nivel jerárquico que la Constitución son los tratados de Derechos Humanos. Todos los demás tienen jerarquía de Ley, están por debajo de la Constitución y eso es así porque en Derecho Internacional el sujeto soberano es el Estado, el cual siempre tiene la posibilidad de retirarse de un tratado internacional o no firmarlo. Por lo tanto ese tipo de decisiones no obstruyen el contenido de la decisión constituyente que se pueda tomar en un momento de crisis política como la que tenemos hoy día Chile.


- Por eso es tan importante entender - subraya - que el sentido de ese artículo es una delimitación formal de la competencia que tiene la Convención Constitucional y no de los contenidos de la decisión que puede tomar la Convención, precisamente porque el Estado siempre se puede retirar de un tratado internacional. 


También se ha dicho - recuerda el abogado - que el Congreso Nacional, como va a seguir funcionando mientras opere la Convención Constitucional, podría aprobar una ley que amarre que impida redactar en la Nueva Constitución ciertas decisiones eventualmente contrarias a aquella ley. Eso es incorrecto, porque las leyes también están por debajo de la Constitución. La ley no puede amarrar a la Constitución porque el sistema jurídico funciona exactamente al revés: es la Constitución la que amarra a la ley, por lo tanto si hoy día se promulga una ley con esa finalidad y el constituyente la contradice, esa ley pasaría a ser inconstitucional. Entonces aquí ha habido una sobrerreacción equivocada efecto del sentido que tienen las normas constitucionales que regulan el proceso constituyente atribuyéndoles sentidos e interpretaciones incorrectos.


- ¿Ve algún obstáculo real en el diseño de la Convención Constituyente, tanto en el Acuerdo parlamentario de noviembre como en la Ley 21.200 de diciembre? 

- Sí, hay dos elementos que son efectivamente complejos y que pueden ser entendidos como instituciones contramayoritarias que van a dificultar efectivamente la decisión de la Convención Constitucional:  el quórum de 2/3  y la regla que contiene el inciso final del artículo 142 del la Constitución.


El Quórum 

El tema del quórum - explica Bassa- puede generar efectivamente condiciones adversas para la deliberación democrática en la Constituyente, pero también puede que no, porque hay experiencias constituyentes en otros países cómo Bolivia y Sudáfrica que funcionaron con el mismo quórum de 2/3 y llegaron a buen puerto. Entonces creo que ahí el desafío va a estar en diseñar un sistema de deliberación al interior de la Convención Constitucional que sea capaz de resolver aquellos problemas que surjan cuando haya alguna materia que tenga apoyo mayoritario en la Convención pero que no alcance a llegará quórum de 2/3.


Eso no significa que allí opere un veto de la forma en que operan los vetos en la reforma constitucional, precisamente porque estamos redactando una Nueva Constitución desde una "hoja en blanco". El quórum que se deba alcanzar es el que opera para todas las iniciativas de un texto constitucional, para los que propongan la izquierda o la derecha y como es un requisito que opera por igual para todos los sectores el "efecto veto" desaparece.


Lo que sí es importante resolver respecto al quórum y que pendiente - dice Jaime Bassa - es mecanismo que va a operar en aquellas materias que siendo aprobadas mayoritariamente en la Convención no alcancen a cumplir el quórum de 2/3.


En Sudáfrica por ejemplo este asunto fue resuelto a través de plebiscitos, donde la Convención convocaba a la ciudadanía a manifestarse y así resolver este tipo de puntos democráticamente. Eso es algo que está abierto y va a tener que ser resuelto en el reglamento de la Convención.

Artículo 142 inciso final

"El segundo punto que sí es efectivamente una regla de amarre y que podríamos calificar como una trampa es la regla del artículo 142 inciso final que señala que en caso de que el Plebiscito de Salida, el que se pronuncie sobre el texto de la nueva constitución gane el rechazo seguirá vigente la Constitución del '80".

Según el abogado constitucionalista la norma no contempla ningún mecanismo que permita reiniciar el proceso Constituyente, ni volver a elegir nuevos convencionales.


Ahí hay una trampa importante. Creo que es la única disposición que efectivamente genera efectos políticos contrarios a la demanda de una Nueva Constitución. Porque el efecto político que esa norma genera es que sea cual sea la razón por la cual fracase el proceso constituyente seguirá vigente en la Constitución del '80.  Y el problema es que esta norma genera un incentivo para aquellos sectores que no quieren una Nueva Constitución boicoteen el proceso.


Esta es la única trampa efectiva, que salió no del Acuerdo del 15 de noviembre sino de la Ley 21.200 aprobada el 7 de diciembre por la comisión técnica. Este es el único dispositivo que efectivamente puede echar por tierra el trabajo de la Convención Constitucional.


- ¿Y por qué causas podría ocurrir eso que fracasara la propuesta de la Convención Constitucional en el Plebiscito de Salida?


- Podría fracasar, creo por dos razones: porque se cumpla el plazo de un año que tiene la Convención Constitucional para redactar la Nueva Constitución sin que se llegue a un proyecto de texto y entonces sigue vigente en la Constitución del '80. La otra razón es que en el Plebiscito de Salida, que vamos a tener eventualmente en septiembre del 2022, gane la opción rechazo. 


Según Bassa las razones por lo que esto pudiera ocurrir son, por un lado, "el obstruccionismo sistemático de la Derecha, y por otro que la discusión en la CC no se legitime ante la ciudadanía.


- Quiero decir con esto, que si la Convención Constitucional delibera de espaldas a la ciudadanía, es muy difícil que después de un año se le pueda pedir que se confíe en ella y se vote a favor de su proyecto de Nueva Constitución.


Por ello dice Bassa "es responsabilidad de los y las constituyentes y de la Convención propiamente tal, diseñar un sistema de deliberación al interior de la convención constitucional, que permita articular el trabajo de la convención con el de las asambleas territoriales, de modo tal de qué exista un diálogo efectivo entre la ciudadanía movilizada por la Nueva Constitución y el que van a estar realizando los constituyentes".


- ¿Puede haber también un problema de legitimidad  de origen en el sentido que hay dificultades reales para que representantes de los movimientos sociales puedan competir por escaños en la CC?


No, creo que son cosas distintas.  El problema de legitimidad que podría afectar eventualmente el trabajo de la constituyente va a depender del trabajo que hagan la constituyente Y eso va a estar el marcado no tanto por el Acuerdo de noviembre, sino por el reglamento que va a ser redactado por la propia Convención, dentro de la autonomía que le reconoce la Constitución, precisamente para que sean los propios constituyentes después de la elección de abril quienes regulen su forma de funcionamiento.


- Si ese es un reglamento que neutraliza la posibilidad de que las organizaciones sociales participen de la deliberación constituyente - advierte - entonces necesariamente el resultado va a tener un problema de legitimidad. 


- Respecto a lo que planteaba en la pregunta, sobre la forma en cómo se eligen los integrantes de la Convención, - dice Jaime Bassa - eso da cuenta de las debilidades estructurales de la democracia representativa. Y ahí la única forma de enfrentar esa debilidad es mejorando las formas de representación y potenciando las formas de participación.  Los partidos políticos están llamados a cumplir un papel fundamental que es la representación del interés general y el problema hoy día en Chile es que esa función no la están cumpliendo. Los partidos han devenido en bolsa de trabajo que prácticamente representan intereses particulares. Y eso ha traído como consecuencia el descrédito, no solamente de los partidos, de las y los políticos sino que además de las instituciones de representación popular.


Para el abogado ese problema se resuelve mejorando las formas de representación.


Y los independientes que se presenten a la Constituyente de alguna manera van a tener que levantar proyectos de transformación comunes para que puedan ser empujados por las fuerzas organizadas políticamente y por las fuerzas organizadas socialmente.


Triunfos de la movilización social

Es importante no olvidar que el sistema proporcional fue el gran triunfo contra el sistema binominal, y fue el sistema proporcional el que permitió el ingreso de nuevas fuerzas democráticas al Congreso Nacional y es el mismo sistema con el que vamos a elegir a los constituyentes entonces para matizar un poco.


-¿Qué mejoras se necesitan, cuando los partidos en formación, con miras a la Constituyente han enfrentado una serie de exigencias que ni por la Pandemia se han aminorado, mientras se recuerda que en el proceso de refichaje de los partidos políticos en 2017, cuando varios estuvieron a punto de desaparecer, se les permitió presentar firmas con fotocopias?

- Bueno, efectivamente el proceso de refichaje fue fraudulento. Creo que ahí hubo una sobre interpretación de los requisitos que estableció la Ley que permitió a los partidos políticos presentar esa firma de una manera distinta a como estaba previsto originalmente y de esta interpretación se valieron principalmente los partidos históricos. El único partido del Frente Amplio en ese momento era Revolución Democrática, el resto se constituyeron después.


Creo que lo importante es entender el efecto que ha tenido la participación ciudadana desde noviembre en adelante para entender que sí es posible proyectar mejoras de aquí en adelante. Quiero decir que las condiciones para la participación electoral hoy día son mejores que las de noviembre y eso a veces se pierde de vista.


¿En qué sentido?

- Primero, la Convención Constitucional en noviembre no era paritaria, esto se consiguió con movilización social. Tampoco tenía escaños reservados para los pueblos originarios y hoy día eso está aprobado y lo que está pendiente es el mecanismo para que esos escaños sean llenados. Las condiciones electorales de noviembre impedían que las candidaturas independientes fueran en un mismo pacto. El independiente tenía que ir solo, sin ninguna posibilidad de competir porque tenía que derrotar a todos los candidatos de la lista del lado para ser elegido. Bueno eso se cambió, y hoy día los candidatos independientes pueden presentar listas de independientes. 


- Todo eso es distinto y lo consiguió la ciudadanía movilizada. Y eso me parece que es relevante porque efectivamente el Acuerdo de noviembre y la Ley de diciembre tienen sus límites, es verdad, pero esos límites no tienen los efectos que se le han atribuido tan críticamente. Y la movilización social ha logrado desbordar sus límites en paridad, en escaños reservados y en la participación de los independientes. Falta efectivamente, todavía falta, pero lo que debiera motivar esta constatación es a movilizar en la dirección correcta a la ciudadanía para que siga levantando las demandas necesarias.

Bandera Mapuche 

- ¿Cuál sería esa dirección correcta, qué es lo más urgente?

- Yo diría que lo más urgente es la aprobación del sistema para elegir los escaños reservados para los pueblos originarios. No se sabe si va a ser un escaño por pueblo, si va a recurrir al padrón electoral de la CONADI... eso me parece mí que es lo más urgente,  más que los independientes.



- ¿Por qué?

- Porque el Estado de Chile tiene una deuda histórica con los pueblos originarios que tiene que saldar urgente. Tiene que cesar la violencia Estatal y la represión policial militarizada contra el pueblo mapuche. Y tenemos que generar condiciones de igualdad entre los pueblos que habitan el territorio. Los pueblos originarios están dando la pelea solos, no hay ciudadanía movilizada detrás de ellos hoy día, en circunstancias de que la causa y la bandera mapuche protagonizó el Movimiento Social desde el 18 de octubre.  Y hoy esa pelea la están dando solos y me preocupa. 


"¿Dónde estamos todos esos independientes que nos movilizamos ese18 de Octubre, que no estamos apoyando la demanda de los pueblos originarios por escaños reservados?¿por qué no estamos ahí, que pasó? Es una pregunta honesta, no viene de la suspicacia ni de la desconfianza, no soy militante de partido político. ¿Por qué salimos con tanta fuerza a enarbolar las banderas mapuches a partir del 18 y 19 de octubre y hoy día los pueblos originarios están dando la pelea para los escaños reservados solos, sin nuestro apoyo? Por eso te diría que esa me parece la pregunta más importante y urgente".


Para el abogado, la situación de abandono en que los movimientos sociales han dejado a los pueblos originarios refleja en gran medida el peligro de la despolitización de los independientes.


- Los independientes no son neutros, tienen distintas definiciones políticas, religiosas etc., y además militan por regla general en causas sociales muy significativas como las causas ambientalistas o feministas. Creo que más que la discusión en torno a los independientes, deberíamos discutir como sociedad en torno a cómo permitimos que participen aquellos ciudadanos y ciudadanas que militan en causas sociales que han estado empujando las demandas de las últimas décadas, por qué hablar de independientes a secas despolitiza las demandas que la ciudadanía levanta.


- La ventaja de que se sincere la militancia social de los independientes - explica- radica en que vas a poder organizar proyectos de transformación social en conjunto con otras fuerzas de militancia política, porque no basta con puros militantes de partidos políticos ni tampoco es suficiente sólo independientes.


"Y es muy importante para la sociedad y para la legitimidad del proceso Constituyente que  tengamos claridad, por ejemplo, sobre qué es lo que se defiende cuando defendemos el medio ambiente. No es lo mismo defender a las ballenas que mueren a manos de pesqueras chinas que reivindicar el empoderamiento de las comunidades para fiscalizar actividad económicas extractivas en su territorio", afirma.


- Me parece que es fundamental que tengamos esa discusión. Me complica no saber como sociedad cuáles son las causas políticas y sociales que se levantan desde aquellos sectores que tienen militancia social pero no tienen militancia partidista. Porque la palabra independientes agrupa al 95% de la población pero ese 95% es heterogéneo y con muchas formas de entender la sociedad distintas. Y uno de los riesgos que hay detrás de la despolitización es que cualquier discurso puede levantarse en su nombre y apropiarse de ese 95% Y veo que en el sector de los independientes falta un poco ese ejercicio de construcción de ese discurso de los sectores independientes.


- ¿Se va a a postular a constituyente?

- Tengo ganas de ser candidato y estoy viendo como lo haré. Creo que se debe recuperar la relación que los partidos políticos tenían durante el siglo XX con las bases sociales, que justificaba su existencia. La relación estructural entre el Partido Socialista y la clase obrera por ejemplo o incluso entre el Partido Radical y las clases medias laicas.  Hay una deuda de los partidos políticos hoy día y claramente han dejado de cumplir con la tarea que se les ha encomendado y creo que esa es una institución que tenemos que recuperar. La democracia necesita partidos políticos democráticos por lo tanto de alguna manera como independiente podría contribuir a esa reconstrucción de confianzas entre el mundo social el activismo social y los partidos políticos.  Llevo mucho tiempo como activista por la asamblea constituyente,  unos 10 años ya, y creo que puedo cumplir ese papel al menos acá en la región de Valparaíso.


- Y la última pregunta ¿qué cree que va a pasar el 26 de octubre, un día después de la elección? porque hay dos escenarios una que gane el Apruebo por amplia mayoría y la otra es que gane el Apruebo con muy poco margen, por la pandemia.

- Siento que va a haber una participación electoral más alta de lo que hemos registrado últimamente. En la última elección presidencial votaron menos del 50% del padrón. Tengo la sensación de que puede que esa participación suba, pero no tengo ningún dato para confirmar, sólo una impresión a partir de la participación que tenido en asambleas en distintos encuentros virtuales. 


- Espero que el 26 de octubre la discusión Constituyente se normalice. Que seamos capaces de poner la pelota contra el suelo y empezar a hablar de proyectos de Nueva Constitución porque cuando empecemos a hablar de cuál es el país que queremos probablemente nos vamos a dar cuenta de cuáles son nuestros puntos de encuentro y vamos a poder empujar de manera colaborativa. Esperaría de buena fe que desde el 26 de octubre las condiciones del debate democrático fueran distintas y empezáramos  a hablar de medio ambiente, de derechos sexuales reproductivos, derechos sociales, de la concentración de la riqueza y del poder. Que  revisemos el rol que van a tener los partidos políticos y podamos generar condiciones para la construcción de un país justo y más equitativo. 


Pero, si el resultado es estrecho el escenario se complica, asegura Bassa.


- Si es estrecho en cualquiera de los dos votos, el Apruebo y la Convención Constitucional se complica efectivamente porque a mi juicio por lo menos eso significaría alentar aquellos sectores reaccionarios que no quieren cambio.  Y lamentablemente la derecha es muy dada a desconocer los procesos electorales cuando los resultados no la acompañan. Por eso yo de buena fe espero que las condiciones del debate cambien de ahora en adelante. Que haya una manifestación de voluntad popular contundente a favor de una Nueva Constitución y que los sectores que no quieren cambios reconozcan que son minoría y que participen democráticamente de estos procesos, pero lamentablemente la historia chilena reciente no me acompaño mucho en este anhelo.


Imágenes: 

Principal, Jaime Bassa

Protesta 11 de Septiembre en Plaza Dignidad @Jerusitaa

Bandera Mapuche, Plaza Dignidad Susana Hidalgo



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Escrito por Lucía Escobar

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